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Okroshka (Окрошка)

La okroshka es una sopa fría muy popular en la gastronomía rusa. proviene del ruso «kroshit» (крошить) que significa picar (en pequeñas partes).

Los ingredientes para preparar este platillo son verduras crudas como pepinos, cebollas de primavera o cambray, como las conocemos en México; rábano, patatas cocidas, huevo y jamón. Estos ingredientes son bañados, ya sea con kvas, bebida rusa fermentada compuesta por harina de trigo, centeno, cebada, y pan negro; otra alternativa recurrente es el kéfir, un producto lácteo parecido al yogur. Como toque final, algunas personas gustan de agregar sobre la superficie una cucharada de smetana (un tipo de nata de sabor amargo), o de mostaza rusa.

Para su elaboración, es necesario picar finamente cada uno de los ingredientes y enseguida bañarlos del kvas o el kéfir; la proporción es similar al cereal con la leche para que las verduras conserven su consistencia crujiente.

Esta sopa es consumida mayormente en verano, sin embargo, su origen va más allá de la intención de tener un platillo para los días soleados.

Previo a la aparición del motor de vapor, los Burlaki eran los transportistas encargados de remolcar desde la orilla los barcos que navegaban por el Volga. Debido a las condiciones precarias en que desempeñaban su labor, su alimentación se basaba en papillas de cereales y de una especie de sopa que consistía de kvas y pescado seco desmigado.  En la actualidad, en lugar de pescado, se le añaden verduras y carne.

 

Festival Internacional de la Juventud y los Estudiantes (Всемирный фестиваль молодежи и студентов)

El Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes es un evento internacional organizado por la Federación Mundial de Juventudes Democráticas (WFDY), una organización internacional no gubernamental juvenil reconocida por las Naciones Unidas, en conjunto con la Unión Internacional de Estudiantes.

La primera edición del Festival se llevó a cabo en 1947 en la ciudad de Praga y el movimiento ha seguido vivo durante 70 años. Este Festival se describe como un evento de solidaridad juvenil global para la democracia y contra la guerra y el imperialismo. La edición de mayores dimensiones fue el sexto, celebrado en 1957 en Moscú, cuando 34,000 jóvenes de 131 países asistieron al evento. Este Festival también marcó el debut internacional de la canción «Noches de Moscú», que posteriormente se convirtió en una de las canciones rusas más reconocidas en el mundo.

La más reciente edición tuvo lugar en el Parque Olímpico de Sochi del 14 al 22 de octubre de 2017, además de extenderse a 10 ciudades a lo largo del país en un formato de programas regionales, que ofrecieron a un total de 1500 jóvenes de alrededor de 200 países la oportunidad de experimentar distintos lugares de Rusia en temáticas como la ciencia y la cultura.

A partir de una serie de conferencias magistrales, eventos artísticos, deportivos, mesas de discusión,proyecciones, exposiciones, etc. se crean espacios para el intercambio y la convivencia entre los jóvenes que se perfilan para trascender en el ámbito profesional, con el respaldo de una experiencia intercultural de dimensiones olímpicas.

El Festival también se ha realizado en países como Ecuador, Cuba, Finlandia, Polonia y Sudáfrica.

 

Húsares (Гусары)

Los húsares (‘abanderados del gran camino’) constituían una unidad de caballería ligera. Con origen en las estepas de Hungría, este modelo de tropa se replicó en diversos ejércitos a lo largo de la historia, desde Polonia y Rusia, hasta algunos países de Latinoamérica.

Al principio, el equipo del húsar consistía en un sable de caballería, una lanza y una armadura ligera. Realizaban tanto misiones de reconocimiento, como incursiones de aprovisionamiento para el ejército en marcha. En el combate, su rol consistía en hostigar al enemigo, apoderarse de baterías de artillería o perseguir a las tropas en retirada.

Con el tiempo, los húsares se convirtieron en tropas de élite. Ellos portaban los uniformes más brillantes y exuberantes. Todos los elementos del uniforme se tejían con hilos de oro y plata, y para su confección se empleaban las mejores telas.  El modelo fue copiado y evolucionó en otros ejércitos, en primer lugar, por parte de Polonia.

Los jinetes rusos adoptaron el estilo y la táctica del combate ecuestre de estas tropas húngaras, además de los uniformes. Su armamento pasó de la lanza a una carabina ligera y pistolas, pero conservaron el sable, que es ahora un elemento característico del húsar. Desde 1783, el ejército ruso sólo tenía húsares de la guardia, hasta 1796, tras la muerte de Catalina II, cuando seis regimientos de caballos ligeros se convirtieron a húsares.

En 1801 se añadió el nuevo regimiento de húsares, seguido por dos regimientos de húsares adicionales entre 1806 y 1807. El 10 de noviembre de 1812, el Regimiento de Dragones Irkutsk se convirtieron en húsares. En 1805, estos regimientos de caballería ligera consistían en dos batallones, con un total de diez escuadrones de 120 hombres cada uno, y un escuadrón de depósito. En preparación para la campaña de 1812, la caballería ligera se reorganizó. Soldados seleccionados de los regimientos de lanceros rusos tomaron acción como húsares y se instruyó a los hombres en el uso de la lanza. Como era una práctica común en los regimientos de lanceros polacos y rusos, sólo la primera hilera lleva lanzas, la segunda hilera está armada con sables y carabinas.

La imagen de los húsares como guerreros de élite fue retomada como motivo en pinturas y algunos filmes.

Ujá (Уха)

La ujá es una sopa tradicional de la cocina rusa la cual contiene pescado, según la especie que se prefiera, y verduras. La gastronomía de este país contiene bastantes calorías, con motivo del clima, por ello, las sopas son muy populares.

El sabor de la ujá depende en gran medida del pescado que se utilice. Puede ser salmón, trucha, bacalao o esturión. En cuanto a las verduras, puede añadirse zanahoria, papa o cebolla. Lo que la diferencia del caldo de pescado normal es su densidad.

Los cosacos solían cocinar la ujá durante sus campañas militares, ya que era sencillo conseguir los ingredientes. Primero, debe cocerse el pescado a fuego lento y cuidar que el agua no hierva. El tiempo de cocción depende tanto del tipo del pescado, como de su tamaño.
A continuación, se añaden las legumbres y algunas especias como pimiento negro o azafrán. Se le puede dar un toque especial a la ujá al añadir un poco de vodka.
La ujá es un platillo que puede degustarse tanto en la vida diaria como en las fiestas. Como sucede con algunos platillos rusos, y para continuar con la tradición cosaca, puede elaborarse la ujá al aire libre.

La princesa rana (Царевна-лягушка)

«La princesa rana», o también conocido como «Vasilisa la Sabia y el príncipe Iván», es un cuento tradicional ruso.

Preocupado por su descendencia, un rey pide a sus tres hijos que lancen una flecha, cada uno en una dirección diferente, y que se casen con quienes las recojan.

La flecha del príncipe Nikolai, el hermano mayor, cayó en la mansión de un noble, cuya hija la encontró. La flecha del príncipe Alexei, el segundo hermano, cayó en el patio de un rico mercader y la recogió una de sus hijas. La flecha del hermano menor, el príncipe Iván cayó en una ciénaga, por lo que tiene que casarse con una rana. La rana resulta ser, en realidad, una joven hechicera, llamada Vasilisa la Sabia, quien había sido hechizada por su padre, pero que poseía dotes extraordinarias.

El príncipe Iván, contrariado, toma a la rana y se va. Se celebraron las bodas y el rey encomienda tareas a las esposas de sus hijos, las cuales siempre son superadas con creces por Vasilisa, quien podía desprenderse de su piel de rana por las noches. El reto mayor fue cuando el rey les invitó a una cena a todos los príncipes con sus esposas. Vasilisa le dijo a Iván que no se preocupara, que llegara solo y ella lo alcanzaría.

Ante la puerta del palacio se detuvo una carroza de oro tirada por seis caballos blancos, y de ella descendió Vasilisa la Sabia vistiendo un traje azul cuajado de estrellas. 

Después del baile, Vasilisa, sacudió la manga izquierda, y ante ella apareció un lago; sacudió la derecha, y por la superficie del lago se deslizaron unos cisnes de plumaje blanco como la nieve. El zar y sus invitados no cabían en sí del asombro. 
Mientras tanto, Iván salió sin ser visto, corrió a sus aposentos, encontró la piel de la rana y la arrojó al fuego. 
Cuando Vasilisa la Sabia vio que la piel había desaparecido, reprochó a su esposo con tristeza: 
Vasilisa: ¡Ay, Iván! ¿Qué has hecho? Si hubieras esperado tres días más, habría sido tuya para siempre. Ahora tendremos que separarnos. Búscame más allá de los veintinueve países, en el trigésimo reino, en los dominios de Koschéi el Inmortal, esqueleto sin carne, cuerpo sin alma. 

Así lo hizo Iván, y viajó por una eternidad, hasta que un anciano le indicó el camino a seguir. A lo largo del sendero, le perdonó la vida a un oso, un ánade, una liebre y a un pez. Sus pasos se detuvieron ante la cabaña de la bruja Baba Yaga, quien le reveló la manera de vencer a Koschéi el Inmortal.

Con la ayuda de las criaturas a quienes había perdonado la vida, Iván fue capaz de vencer a su contrincante, y poder recuperar a Vasilisa.

 

https://www.youtube.com/watch?v=OObVtkLThYM

Iconos religiosos (Иконы)

Los iconos religiosos son obras de arte del cristianismo oriental (principalmente en forma de cuadro) en los cuales se representa a figuras bíblicas como Jesús, María, los santos, los ángeles, o pasajes de la Biblia. Durante la oración, el creyente ora en la presencia del icono, pero no a él directamente. Los cristianos ortodoxos los veneran, mas no la idolatran.

Generalmente, el icono es una pintura sobre un panel plano, pero también puede ser en relieve y estar hecho de metal, pintado en madera, esculpido en piedra, bordado, hecho en papel, mosaico, repujado, entre otras técnicas pictóricas. Los colores tienen una fuerte simbología: el dorado es el color de Dios y su luz; el rojo es el color del amor y la vida, pero al mismo tiempo es el color de la sangre y el sufrimiento, y por eso los mártires son representados con ropajes de color rojo; el blanco es el color de la pureza divina y la santidad; el azul es el color del cielo y del otro mundo; el verde es el color de la naturaleza y la juventud y se usa a menudo en los iconos dedicados a la Navidad.

La diferencia principal entre los iconos y la pintura de temática religiosa es que el icono es un objeto sagrado que está presente durante la oración, y no funge como objeto meramente de contemplación.

La tradición de la pintura de iconos religiosos se desarrolló mayormente en el Imperio bizantino, principalmente en la ciudad de Constantinopla (actualmente Estambul, Turquía). Posteriormente, se expandió a otras regiones bajo influencia de la Iglesia ortodoxa.

En Rusia, el uso y fabricación de iconos comenzó en la época de Rus de Kiev, posterior a la cristianización de esta región por Vladimiro I de Kiev en 988. Al principio, todos los pintores eran griegos porque en el Imperio Bizantino ya existía esta tradición. El primer iconógrafo ruso fue el monje del Monasterio de las Cuevas de Kiev, Alipi, quien falleciera en 1114.

Los iconos conservados más antiguos, son de los siglos VI y VII, y muchos de ellos se encuentran en el Monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí.

En la tradición de la Iglesia ortodoxa, existen testimonios de iconos que son milagrosos. Según la doctrina ortodoxa, se entiende que los milagros son ejecutados por Dios a través de los iconos.

En las familias, los iconos religiosos tienen un gran valor y pasan de generación en generación. En muchos hogares rusos hay un rincón dedicado a la oración, generalmente orientado hacia el oeste y donde reposan todos los iconos.

En la actualidad, y ante la fuerza del cristianismo ortodoxo en Rusia, las técnicas antiguas de elaboración de iconos continúan.

Diario de Rusia, el viaje de John Steinbeck y Robert Capa

‘Diario de Rusia’ es el fruto del largo viaje del escritor John Steinbeck (Premio Nobel 1962, Premio Pulitzer 1940) y el fotógrafo Robert Capa (premio World Press Photo) por la URSS, en 1947. Su objetivo no era político, sino intentar comprender el corazón del pueblo soviético, a través de la observación y convivencia en la vida cotidiana. De hecho, un elemento constante y humorístico recae en el conflicto permanente que mantuvieron los autores con la censura soviética, que se negaba a creer que no tuvieran motivaciones políticas ocultas. Pero este libro es también un diario. Steinbeck intercala los comentarios sobre Rusia con los pormenores de sus viajes, la convivencia con el fotógrafo Robert Capa y sus reflexiones personales.

Moscú, Stalingrado, Kiev, Tbilisi forman parte de las etapas que componen el viaje y de esa panorámica que pretende ser un resumen de la vida en la URSS. Cada lugar es distinto porque las personas viven de manera particular en cada uno de ellos.

Desde la preparación del viaje, las solicitudes de acceso, la compañía permanente de alguien del Partido y el nerviosismo ante las potenciales negativas, se entremezclan con las sobremesas en la provincia de Ucrania, la descripción tan detallada de la belleza de Tbilisi, Georgia, las pláticas y los cuestionamientos en torno a la literatura americana y rusa, las cenas y los abundantes brindis en distintos círculos.

Con buen humor y una prosa ligera, este libro de viaje realizado por dicha dupla de grandes nombres, nos permiten asomarnos a un país que ya no existe, pero cuyo espíritu sigue vivo en las personas que lo crearon, lo defendieron y aún forman parte de él.

 

Robert Capa y John Steinbeck

Duelo en Rusia (Дуэли в России)

Los duelos eran enfrentamientos entre dos adversarios, regulados por un código particular. Era una declaración por parte de uno de los combatientes (en voz alta) para responder a un insulto hecho a su honor. Se procuraban las condiciones más justas y equitativas para el combate.

El primer duelo conocido en Rusia se libró en 1666 entre dos oficiales: el escocés Patrick Gordon y el mayor inglés Montgomery, ambos en el servicio ruso. Aunque la costumbre de los duelos “clásicos” se desconocía en el ámbito ruso, este precedente hizo que la princesa Sofía, que gobernaba el país de facto, los prohibiera.

De igual manera, el emperador Pedro I prohibió y determinó la condena a muerte para quien apadrinara y tuviera pretensiones de librar un duelo.

Sin embargo, en la época de Catalina II, la juventud noble, que ya no estaba obligada a servir en la administración pública o el Ejército, comenzó a hablarse de asuntos del honor. Posteriormente, el fenómeno fue resumido por el general Lavr Kornílov en estas palabras: “El alma, a Dios; el corazón, a la mujer; el deber, a la patria; el honor, a nadie”.

Durante más de dos siglos los duelos fueron parte de la vida y de la literatura rusa. Los duelos rusos destacaban por su tremenda crueldad, a diferencia de lo que ocurría en otros países, con frecuencia perecían ambos contrincantes.

A pesar de los correspondientes artículos del Código Penal y del Reglamento Militar, la sociedad rusa (y con frecuencia las autoridades) “toleraban” los duelos. El emperador Pablo I se pronunció a favor de que los gobernantes europeos solucionaran sus disputas por medio de duelos.

Grandes poetas rusos como Alexandr Pushkin, Mijaíl Lérmontov, Alexandr Griboyédov, Nikolái Gumiliov, Maximilián Voloshin, el político ruso (presidente de la III Duma de Estado y ministro de Defensa del Gobierno provisional de Kérenski) Alexandr Guchkov y muchas otras personas de renombre o menos conocidas construyeron la sangrienta historia de los duelos en Rusia. El gran escritor ruso Alexander Pushkin murió consecuencia de las heridas causadas en un duelo.

La revolución rusa de 1917 cerró esta época. Tras el golpe del Estado bolchevique, los mejores intelectuales y oficiales rusos, con su espíritu de dignidad y honor personal, cayeron en la guerra civil o tuvieron que emigrar. Por su parte el Estado bolchevique declaró que tales conceptos como el deber y el honor eran vestigios del “pasado zarista”. Muy pronto la función de los duelos fue sustituida por las denuncias a los comités del partido o a la Policía secreta, mientras que el pragmatismo estatal se impuso sobre el sentido del honor.

La nobleza fue reemplazada por el fanatismo en unos y la prudencia en otros.

 

Golubtsy (Голубцы)

Dentro del carácter tradicional y hogareño que caracteriza a la cocina rusa, el golubtsy tiene un lugar especial. Sin embargo, su origen radica en los dolma, un plato típico del Cáucaso y de Grecia, elaborado a base de hojas de vid rellenas de carne. Cuando estos pueblos se establecieron en Rusia, la col sustituyó a las hojas de vid debido al clima de la región, y la vaca sustituyó al cordero que se utilizaba en el sur.

Sin embargo, el nombre tiene influencia de la cocina francesa, haciendo referencia a la costumbre de cocinar palomas envueltas en hojas de col. Golub significa paloma en ruso.

Los golubtsys pueden tener diversos rellenos, desde diferentes tipos de carne, a especias, granos, setas o verduras. La versión rusa de estos rollos de col por lo general consta de carne picada mezclada con arroz o trigo envuelto en hojas de col y guisado bañados en crema agria y salsa de tomate cocinado. Con el fin de ahorrar tiempo hay otra variación de ese plato llamado «golubtsy lenivye» (rollos de col perezoso). En ese caso, el repollo se pica y se mezcla con la carne picada y arroz así que no hay necesidad de envolver cada albóndiga en una hoja de col.

San Petersburgo (Санкт-Петербург)

El centro histórico de San Petersburgo ha sido designado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Le llaman  “La Venecia del norte”. Se sitúa en el noroeste de Rusia, en la costa del Mar Báltico, y es la segunda ciudad más importante del país. San Petersburgo destaca por sus “noches blancas” en mayo y junio, cuando el sol apenas se pierde bajo el horizonte.

Fue fundada en 1703 durante el mandato de Pedro el Grande al reconquistar Rusia la salida al mar de Suecia, para así reforzar la presencia en esa región, lo cual también dio lugar a una “ventana a Europa”.

Tomando como modelo a la ciudad de Venecia, se promovió la construcción de canales en vez de los puentes fijos sobre el río Neva, que baña esta ciudad. Numerosos arquitectos e ingenieros se involucraron en su construcción, las influencias de estilo barroco y neoclásico son evidentes.

En 1712 se transfirió la capital rusa a San Petersburgo, lo cual contribuyó a su florecimiento. La ciudad cambió de nombre varias veces: se llamó Petrogrado al entrar Rusia en 1914 en la Primera Guerra Mundial y luchar contra Alemania. En 1918 dejó de ser la capital y, posteriormente, en 1924 recibió el nombre de Leningrado, en honor al jefe revolucionario Vladímir Lenin.

Algunos edificios icónicos son la Plaza del Palacio, con el Palacio de Invierno y el edificio del Estado Mayor; la catedral de San Isaac y la catedral de Nuestra Señora de Kazán; el Almirantazgo y el cabo de la isla de Vasílievski. Mención aparte merece el Museo del Hermitage, ubicado en el centro de la ciudad, considerado uno de los mayores museos y pinacotecas del mundo. Cuenta con alrededor de tres millones de piezas que se exponen en más de 400 salas.

San Petersburgo es descrita como la capital cultural, artístico e intelectual de Rusia. En 1724, el mismo Pedro el Grande decretó la fundación de la Academia Rusa de las Ciencias. Los graduados de la Universidad de San Petersburgo incluyen a ocho laureados con el premio Nobel. La ciudad también es hogar de la Academia Imperial de las Artes, fundada en 1757, cuyos muros fueron testigos del florecimiento de la obra por parte de pintores renombrados como Karl Briulov e Iliá Repin.