Mes: julio 2018

Schi (Щи)

El shi o schi (щи) es una sopa rusa cuyo ingrediente principal es la col, una de las plantas más fundamentales de la cocina rusa.

Con este nombre de difícil pronunciación para cualquier extranjero, se denomina una de las más famosas sopas rusas. Cuando el escritor noruego Knut Hamsun la probó, dijo que era imposible comer cualquier otra comida después de esta. Aunque sus palabras tienen una cierta exageración, la cuestión es que no se excedió tanto.

La verdad es que la sopa schi goza de una popularidad constante en Rusia desde hace un milenio. Sin ella es imposible imaginar la cocina de este país. Las primeras menciones de este plato se remontan al siglo IX.

Los gustos y las épocas han cambiado, pero las schi nunca han dejado de estar en el menú ruso, tanto de los zares como de los pobres, aunque bien es cierto que su contenido podía variar. De todos modos el ingrediente principal de esta sopa es la col (fresca o aderezada en salmuera).

Se dice que hay más de mil maneras de prepararlo. Una de las más comunes es con chucrut, o sea col agria, verduras y una proteína como res, cerdo o incluso salmón, acompañada con un toque de hoja de laurel. Como en otras sopas rusas, no puede faltar una cucharada de crema para darle sabor y espesor.

Las schi es uno de los pocos platos que no pierde su sabor durante la conservación. Al contrario, se cree que es mejor reservar la sopa durante algún tiempo; los expertos incluso afirman que la sopa congelada tiene un sabor más rico.

En los tiempos antiguos, durante el intenso frío, las schi se congelaban en una suerte de cesto especial hecho de corteza de abedul de tamaño de un balde y así se la llevaban en viajes largos. En caso que fuera necesario, cortaban un pedazo de la sopa helada, la descongelaban y comían.

La importancia del shi en la vida cotidiana de los rusos se resume en la frase «shi da kasha – pisha nasha», es decir: “el shi y la kasha – nuestra comida”. En la actualidad, el shi es una parte esencial de la dieta rusa por su sencillez, ligereza y calidad nutricional. En México, el platillo más parecido es la sopa preparada con dos tipos de col: el repollo, una especie de col verde con hojas anchas, y la lombarda, que es de color morado. Ambas, como el shi, son una receta sumamente saludable, ideal para mantenerse en forma.

(Autor: Rainer Matos)

La princesa Olga (Княгиня Ольга)

No se sabe con certeza, pero se cree que la primera mujer de la antigua Rusia que se convirtió al cristianismo fue la princesa Olga o Helga, de ascendencia escandinava.

A principios del siglo X, Olga se casó con Ígor, rey del Rus e hijo de Rúrik. En 945, Ígor fue asesinado por los drevlianos y Olga tuvo que ver por el reino puesto que su hijo Sviatoslav era muy joven para ascender al trono. Su primera acción fue vengarse de los drevlianos de manera cruel.

Otros hechos importantes de su regencia (945-963) fueron la adopción de leyes que delimitaron el tributo y, quizás más simbólica, la conversión al cristianismo. Sin embargo, fue una conversión a título personal, pues no se adoptaría automáticamente esta religión en el Rus sino hasta 988.

Durante un viaje al Imperio bizantino, la potencia regional por excelencia en el sureste de Europa, Olga selló la paz con el emperador Constantino VII dejándose bautizar en la capital imperial. Aunque ya había cristianos entre los habitantes del Rus, Olga fue la primera gobernante que adoptó la religión cristiana ortodoxa griega, introduciendo un nuevo elemento externo al sincretismo tan singular de ese Estado. Su hijo Sviatoslav, sin embargo, rechazaría el cristianismo.

Olga fue una de las primeras santas de la Iglesia ortodoxa rusa.

(Autor: Rainer Matos)

El kisel (кисель)

El kisel es una antigua bebida rusa, rica y saludable. Se puede preparar de frutas, hortalizas, miel o grano (avena, centeno, trigo etc.).

Por lo visto, el kisel era una bebida muy valorada por los rusos, como se aprecia por su presencia en el folclore nacional, en particular en los cuentos. Así, en algunas antiguas narraciones rusas, los protagonistas llegan a países encantados donde fluyen ríos de leche con orillas de kisel.

De hecho, esa combinación de productos se consideraba un verdadero manjar. Se conoce un caso en el que el kisel salvó a toda una ciudad. En las crónicas antiguas hay un cuento que narra esta historia.

En el año 997 la ciudad de Bélgorod fue asediada por los pechenegos. Al pasar un tiempo los habitantes de la ciudad se quedaron casi sin reservas de comida y cuando ya estaban dispuestos a entregar la ciudad al enemigo, los salvó el ingenio de un anciano. Este les recomendó preparar kisel usando lo que quedaba de harina y miel, meterlo en barricas y colocarlas en los pozos de la ciudad. Después de hacerlo, los ciudadanos invitaron a los caudillos de los pechenegos a negociar y les ofrecieron beber el agua de los pozos de Bélgorod.

Al ver que en vez del agua de los pozos sacaban kisel, los pechenegos pensaron que la propia Tierra ayudaba a los habitantes de la ciudad y las reservas de comida nunca se agotarían. Los invasores decidieron no perder el tiempo y se retiraron.

Ferrocarril Transiberiano (Транссибирская магистраль)

El ferrocarril transiberiano conecta Rusia de su parte occidental a su extremo Oriente, además de contar con dos importantes ramales: el Transmanchuriano y el Transmongoliano, que llegan a China a través de Mongolia,y Manchuria con servicio continuo a Corea del Norte.

A finales del siglo XIX, el desarrollo de Siberia se vio dificultado por las malas comunicaciones de transporte dentro de la región, así como con el resto del país. Esta se realizaba a través de los ríos o la nieve, según la época del año.

Los primeros proyectos ferroviarios en Siberia surgieron después de la finalización de la línea ferroviaria San Petersburgo-Moscú en 1851. Ante el desarrollo desigual de vías ferroviarias en las regiones del país, por fin en la década de 1880 el gobierno ruso autorizó la construcción de esta ruta.

El proceso de diseño duró diez años, y la ruta principal del tren transiberiano fue inaugurada el 21 de julio de 1904 con una extensión de 9 288 km. El transiberiano requirió una mano de obra de 90 000 hombres, y el costo total se estima en 35 millones de libras esterlinas.

Actualmente, existen tres clases dentro del tren. La tercera clase se llama Platzkart (плацкарт) y es la más popular y usada por los locales. Los vagones están divididos en secciones de seis literas (cuatro en un lado y dos en otro) con una pequeña mesa en medio. La segunda clase es la Kupe (купе) y ya cuenta con compartimentos divididos y cerrados con una puerta. Cada uno de estos compartimentos cuenta con cuatro camas. Y por último está el Spalny Vagon (Спальный вагон) o primera clase con compartimentos cerrados para dos personas.

El viaje por el Transiberiano es una fantasía de todo viajero, desde la atmósfera dentro de los vagones del tren, las pláticas con desconocidos, los brindis con vodka, los banquetes compartidos y los paisajes que varían con una intermitencia muy prolongada. Hay agencias que organizan estos itinerarios, sin embargo, aquellos aventureros que conocen un poco del idioma ruso y no le temen a la arbitrariedad del tiempo y el espacio (la ruta del ferrocarril atraviesa 7 husos horarios.

Ya sea que hagas un tramo corto o largo, el viaje por el tren Transiberiano es una experiencia que todo viajero debería experimentar al menos una vez.

Rurik (Рюрик)

Todas las culturas tienen un mito fundacional, al igual que un personaje con aura mítica que inicia la historia de un pueblo. En Rusia, esa figura recae en Rúrik o Riúrik, príncipe escandinavo que fue invitado por los habitantes de Nóvgorod a gobernarlos alrededor del año 862, para “poner orden” en esas tierras, según cuenta la Crónica Primaria escrita en el siglo XII.

La tradición democrática de elegir a los príncipes de Nóvgorod data de la elección de Rúrik, según el historiador ruso Valentín Yanin. La Crónica Primaria relata que dos lugartenientes de Rúrik, Askold y Dir, se aventuraron a conquistar Kiev, iniciando el desplazamiento de los escandinavos hacia el sur, por el Dniéper.

Antes de morir en 879, Rúrik indicó a su lugarteniente, Oleg o Helgi, que debía convertirse en regente hasta que el heredero legítimo, Ígor, cumpliera la mayoría de edad. De ese modo, Oleg gobernó hasta 912, cuando Ígor, hijo de Rúrik, dio inicio a la dinastía que llevó el nombre de su padre, la “ruríkida”. El último monarca ruso que descendía directamente de Rúrik fue Vasili IV (1606-1610).

La figura de Rúrik es similar a la de los primeros gobernantes de otros pueblos; en el caso de México, este papel recae en Tenoch, primer señor de los aztecas que, como Rúrik, no se sabe si existió o se trata de un personaje mítico.

(Autor: Rainer Matos)

El monte Elbrús (Эльбрус)

Cuando se piensa en Rusia, vienen a la mente las planicies siberianas y la arbolada taiga. Sin embargo, en el país también hay montañas muy altas.

El pico más alto de Rusia y de Europa, y el décimo más alto del mundo, es el monte Elbrús, ubicado en la cordillera del Cáucaso y en la República de Kabardino-Balkaria, perteneciente a la Federación Rusa. Su altura es de 5,642 metros.

Aunque se le conoce como un monte, es de hecho un volcán en reposo con dos domos. Su nombre proviene del persa, pues los dominios de Irán llegaron alguna vez hasta este pico.

El monte Elbrús se formó hace 2.5 millones de años. Se dice que fue aquí donde Zeus encadenó al titán Prometeo, quien robó el fuego de los dioses del Olimpo.

Aunque los dioses lo conocieron hace mucho, los seres humanos llegaron al Elbrús hasta 1829 mediante expediciones costosas. En 1997, otra expedición ascendió a uno de los picos en una Land Rover, obteniendo un Récord Guinness por la proeza, que se llevó 45 días.

Aunque todos los miembros de la expedición sobrevivieron, el que no corrió con suerte fue el automóvil, que aún yace en una de las laderas del Elbrús. Desde 1990 hay competencias para llegar a la cima.

El Elbrús es tan solo 216 metros más alto que el volcán Popocatépetl.

(Autor: Rainer Matos)

Kasha (каша)

La kasha es un plato tradicional ruso de los cereales parecido a las gachas en la cocina española. En la antigua Rusia este plato era una comida ritual.

Esta tradición procede de los arios como queda atestiguado por los usos que le dieron diversos descendientes de estos pueblos. Por ejemplo, en la India, donde, de acuerdo con textos sagrados antiguos hindúes, se hacían ofrendas de gachas de cebada al dios del ganado; o en la antigua Roma, donde este plato se ofrecía a los dioses cuando nacía un niño.

En Rusia la kasha acompañaba a la persona durante toda su vida. Diferentes recetas se preparaban para el día del nacimiento, el día del bautizo, para todo tipo de fiestas religiosas, para la boda, y por fin, para el funeral. Con el tiempo las gachas rusas casi perdieron su significado sagrado y se convirtieron en uno de los platos más extendidos, no solamente entre los pobres, sino también entre la nobleza. Por ejemplo, la kasha de cebada era uno de los platos favoritos del emperador ruso Pedro el Grande.

La kasha pasó a ser el plato que los rusos suelen comer en el desayuno, forma parte de la dieta de la gente que cuida de su salud, y es imprescindible para la alimentación de los niños pequeños. Además de ser saludable, es un plato accesible para todos y además, fácil de hacer.

La kasha puede ser de sémola, de mijo, de alforfón, de cebada, de cebada perlada, de lenteja, de arroz, de arveja, de avena y entre otros.

Crepas (Блины)

Las crepas son lo que en diferentes partes del territorio hispanohablante se puede encontrar con el nombre de «panqueque», «crepe», «tortita» etc. Muchos países del mundo pretenden ser la patria de los bliný aunque es muy difícil que algún día se establezca su origen. Sin embargo, en Rusia este plato es muy popular y, en cierto sentido, ritual.

En el calendario ruso hay una semana especial que los gastrónomos suelen esperar con impaciencia. Es una de las más divertidas fiestas del año: Máslenitsa, festejo que simboliza la despedida del invierno y la espera de la tan ansiada primavera.

Las crepas rusas, como símbolo del Sol y de renovación de la naturaleza, siempre han sido un manjar especial en esos días festivos. Este plato, según las creencias de los eslavos antiguos, regalaba a las personas el calor, la salud y la fortuna y ayudaba a complacer a los dioses de la naturaleza para que otorgaran a los campesinos una buena cosecha.

Más tarde el «objetivo» de los bliný cambió, pero no han perdido una cierta magia. Hasta hoy día se considera que cuantas más tortitas se coman durante la semana de Máslenitsa, más exitoso será el año siguiente.

Las crepas tienen un amplio abanico de recetas. Unas tortitas llevan «encajes», es decir, son tan finas que tienen pequeños agujeros y parecen de encaje; otras son más gruesos y llevan relleno. Las crepas se comen con crema agria, queso, pollo, carne, jamón, chocolate, mermelada, miel o caviar.